Ficha de especie

Pez escalar

Pterophyllum scalare

El pez escalar (Pterophyllum scalare), conocido también como pez ángel de agua dulce, es uno de los cíclidos ornamentales más populares en acuariofilia. Su cuerpo alto, comprimido lateralmente y de forma triangular, junto con sus largas aletas dorsal y anal, le proporciona una apariencia elegante y fácilmente reconocible. Pertenece a la familia Cichlidae y es originario de la cuenca amazónica de Sudamérica. Los ejemplares salvajes suelen presentar una coloración plateada con bandas verticales oscuras, que les ayudan a camuflarse entre raíces y vegetación. Mediante la cría selectiva se han desarrollado numerosas variedades ornamentales, como mármol, koi, dorado, negro, velo y otras combinaciones de colores. Los escalares adultos pueden alcanzar aproximadamente 15 centímetros de longitud corporal y superar los 20 centímetros de altura total incluyendo las aletas. Aunque los juveniles suelen mostrarse relativamente sociables, los adultos pueden establecer jerarquías y territorios, especialmente durante la formación de parejas y la reproducción. Es una especie que requiere acuarios espaciosos y suficientemente altos. No debe considerarse adecuada para acuarios pequeños simplemente porque los ejemplares que se venden en las tiendas todavía sean juveniles. Con una alimentación equilibrada, parámetros estables y espacio suficiente, los escalares pueden vivir muchos años y convertirse en uno de los protagonistas de un acuario comunitario amazónico.

Pez escalar

Datos principales

Temperatura

25.0–28.0 °C

pH

6.0–7.5

GH

3.0–12.0

Acuario mínimo

200 L

Tamaño

12.00–15.00 cm

Dificultad

intermedio

Temperamento

Semipacífico y territorial durante la reproducción

Alimentación

Omnívoro, con preferencia por alimentos de origen

Esperanza de vida

8–12 años

Zona de nado

Media

Comportamiento social

Social de juvenil; forma parejas y territorios de adulto

Grupo recomendado

5+ ejemplares

Cuidados del Pez escalar

Origen y hábitat

Origen: 2. Origen y hábitat Origen Cuenca amazónica de Sudamérica, principalmente Brasil, Perú y Colombia

El pez escalar (Pterophyllum scalare) es originario de la cuenca amazónica de Sudamérica. Habita principalmente ríos de corriente lenta, afluentes, zonas inundables y áreas próximas a las orillas con abundante vegetación y raíces sumergidas. En su entorno natural suele encontrarse entre ramas, troncos y plantas acuáticas que proporcionan protección frente a los depredadores. Su cuerpo alto y comprimido lateralmente le permite desplazarse entre la vegetación y otros obstáculos. Muchos de sus hábitats presentan aguas cálidas, blandas y ligeramente ácidas, aunque las condiciones pueden variar entre distintas localidades. Los escalares suelen aprovechar las zonas tranquilas del río para alimentarse, descansar y establecer territorios durante la reproducción. En el acuario es recomendable recrear un ambiente con plantas altas, raíces, troncos y espacios verticales amplios. La altura del acuario es especialmente importante debido a la forma de su cuerpo y al desarrollo de sus aletas dorsal y anal.

Comportamiento

El pez escalar es un cíclido de comportamiento social complejo que cambia considerablemente a medida que alcanza la madurez. Los ejemplares juveniles suelen mantenerse en grupos y establecer jerarquías. Durante esta etapa es habitual observar pequeñas persecuciones y exhibiciones de dominancia. Cuando alcanzan la madurez sexual, pueden formarse parejas que defienden territorios, especialmente durante la puesta y el cuidado de los huevos. Una pareja reproductora puede perseguir a otros peces e incluso atacar a escalares que anteriormente convivían sin problemas. Por este motivo, es importante disponer de suficiente espacio, barreras visuales y refugios para reducir los conflictos. Los escalares pueden convivir con especies pacíficas de tamaño adecuado que compartan sus necesidades de temperatura y parámetros del agua. Entre los posibles compañeros se encuentran determinados tetras medianos, corydoras adaptadas a temperaturas cálidas y otros peces tranquilos que no muerdan aletas. Debe evitarse la convivencia con peces muy pequeños, como alevines de guppy o tetras diminutos, porque pueden ser depredados. También conviene evitar especies conocidas por mordisquear las aletas largas de los escalares. La convivencia con peces disco es posible en instalaciones amplias y cuidadosamente planificadas, pero requiere experiencia y especial atención a la competencia por el alimento, la agresividad y las necesidades térmicas. No todos los escalares muestran el mismo carácter. Algunos ejemplares son relativamente tranquilos, mientras que otros pueden resultar muy territoriales. La observación diaria del comportamiento permite detectar problemas de convivencia antes de que provoquen lesiones o estrés prolongado.

Cuidados

El pez escalar necesita un acuario amplio y alto que permita desarrollar sus aletas y nadar cómodamente. Para mantener un grupo inicial de juveniles se recomienda partir de unos 200 litros, aunque un grupo de adultos puede necesitar un acuario considerablemente mayor, especialmente si se forman parejas territoriales. La altura útil de la columna de agua debería ser preferiblemente de al menos 45–50 centímetros para ejemplares adultos de tamaño normal. Las variedades de aletas especialmente largas pueden necesitar todavía más espacio vertical. El acuario debe estar completamente ciclado y contar con una filtración biológica eficiente, capaz de mantener el amoniaco y los nitritos en niveles indetectables. Los escalares agradecen una corriente suave o moderada y una buena oxigenación. La decoración puede incluir plantas altas como Vallisneria, Echinodorus y otras especies adecuadas para acuarios tropicales. Los troncos y raíces ayudan a delimitar espacios y reducir los enfrentamientos visuales entre ejemplares. Es importante dejar zonas abiertas para nadar y evitar decoraciones con bordes afilados que puedan dañar las aletas. Se recomiendan cambios parciales de agua semanales, generalmente del 25 al 35 %, ajustando la frecuencia según la población y los resultados de los tests. Durante el crecimiento pueden mantenerse varios juveniles juntos, pero es necesario observar su comportamiento. Cuando alcanzan la madurez sexual, algunos ejemplares pueden volverse dominantes y perseguir a otros. Si aparecen agresiones persistentes, puede ser necesario reorganizar el grupo o separar individuos. Los escalares no son adecuados para acuarios comunitarios con peces diminutos que puedan ser considerados presas. La estabilidad del agua, una dieta variada y el control de la agresividad son factores fundamentales para su bienestar.

Alimentación

El pez escalar es omnívoro, aunque en su entorno natural consume una proporción importante de pequeños invertebrados, larvas, crustáceos y otros organismos acuáticos. En el acuario debe recibir una alimentación variada basada en gránulos o escamas de calidad formulados para cíclidos tropicales. Su dieta puede complementarse con artemia, daphnia, larvas de mosquito y otros alimentos congelados o vivos procedentes de fuentes seguras. También puede aceptar alimentos con ingredientes vegetales, que ayudan a proporcionar una dieta más equilibrada. Los juveniles en crecimiento necesitan una alimentación nutritiva y repartida en varias tomas pequeñas, mientras que los adultos suelen mantenerse adecuadamente con una o dos comidas diarias. Debe evitarse la sobrealimentación, ya que favorece la acumulación de residuos y el deterioro de la calidad del agua. Es importante comprobar que todos los ejemplares del grupo reciben alimento. Los individuos dominantes pueden impedir que otros peces coman con normalidad. Una dieta variada favorece el crecimiento, el desarrollo de las aletas, la coloración y la preparación de los reproductores. No se recomienda utilizar como alimento habitual carne de mamíferos, como corazón de ternera, debido a que no reproduce adecuadamente la composición de su dieta natural.

Parámetros del agua

El pez escalar procede de ambientes tropicales de la cuenca amazónica y prefiere aguas cálidas, relativamente blandas y ligeramente ácidas. Los parámetros recomendados para su mantenimiento son: - Temperatura: 25–28 °C. - pH: 6,0–7,5. - Dureza general (GH): 3–12 °dGH. - Amoniaco (NH3/NH4+): indetectable. - Nitritos (NO2): 0 mg/L. - Nitratos (NO3): preferiblemente inferiores a 20 mg/L. Los ejemplares criados en cautividad pueden adaptarse a un rango de condiciones más amplio que algunas poblaciones salvajes, siempre que el agua permanezca estable. La temperatura debe mantenerse mediante un calentador con termostato cuando las condiciones ambientales lo requieran. Es importante evitar variaciones bruscas de pH, dureza y temperatura, especialmente durante los cambios de agua. Los escalares producen una cantidad considerable de residuos cuando alcanzan el tamaño adulto, por lo que necesitan una filtración eficiente y mantenimiento regular. Se recomienda comprobar periódicamente los parámetros mediante tests adecuados. El agua nueva debe acondicionarse correctamente y presentar condiciones similares a las del acuario. No es necesario añadir sal de manera rutinaria para mantener escalares sanos. Una buena calidad del agua, junto con espacio suficiente y alimentación adecuada, ayuda a prevenir infecciones, problemas en las aletas y otros trastornos asociados al estrés.

Reproducción

El pez escalar es una especie ovípara que forma parejas y presenta cuidados parentales. Cuando dos ejemplares compatibles alcanzan la madurez sexual pueden establecer una pareja y comenzar a defender un territorio dentro del acuario. Antes de la puesta, los reproductores suelen limpiar cuidadosamente una superficie vertical o inclinada, como una hoja ancha, una raíz o una pieza de decoración. La hembra deposita los huevos en hileras y el macho los fecunda externamente. Una puesta puede contener varios cientos de huevos, aunque la cantidad depende del tamaño, edad y condición de los reproductores. Durante la incubación, los padres pueden ventilar los huevos mediante movimientos de sus aletas y retirar aquellos que no se desarrollan correctamente. La eclosión suele producirse aproximadamente entre 48 y 72 horas después de la puesta, dependiendo de la temperatura. Las larvas permanecen inicialmente adheridas a una superficie mientras consumen sus reservas vitelinas. Después de varios días comienzan a nadar libremente y necesitan alimentos pequeños y nutritivos, como nauplios de artemia recién eclosionados. En acuarios comunitarios es frecuente que las puestas no prosperen debido al estrés, la presencia de otros peces o la inexperiencia de los reproductores. Algunas parejas jóvenes pueden consumir sus primeras puestas, aunque este comportamiento puede disminuir con la experiencia y unas condiciones más tranquilas. Para criar escalares con mayores posibilidades de éxito se recomienda disponer de un acuario específico de reproducción, agua estable y alimento apropiado para los alevines. Durante la reproducción, la territorialidad de los adultos puede aumentar considerablemente, por lo que debe vigilarse la seguridad de los demás habitantes del acuario.