Ficha de especie

Gurami miel

Trichogaster chuna

El gurami miel (Trichogaster chuna) es un pequeño pez de agua dulce originario de Asia meridional y perteneciente a la familia Osphronemidae. Es una de las especies de guramis más apreciadas para acuarios comunitarios tranquilos debido a su tamaño reducido y comportamiento generalmente pacífico. Su cuerpo es ovalado, comprimido lateralmente y presenta una coloración que puede variar entre tonos amarillentos, anaranjados y marrones. Los machos adultos pueden desarrollar una coloración amarilla o naranja intensa. Durante el periodo reproductivo pueden mostrar una tonalidad oscura en la garganta y en la parte inferior del cuerpo. Las hembras suelen presentar una coloración más discreta, frecuentemente con una banda longitudinal oscura. Los ejemplares adultos suelen alcanzar aproximadamente entre 4 y 5,5 centímetros de longitud. Como otros guramis, presenta aletas pélvicas transformadas en largos filamentos sensoriales. Estos filamentos permiten explorar plantas, decoración y otros elementos del entorno. El gurami miel posee un órgano laberinto que le permite respirar aire atmosférico. Por este motivo, necesita acceso libre a la superficie del agua. Es una especie de comportamiento tranquilo que suele desplazarse lentamente entre las plantas. No es un pez de cardumen y puede mantenerse individualmente o en una pareja compatible. Durante la reproducción, los machos construyen nidos de burbujas y pueden mostrar territorialidad. El gurami miel se adapta especialmente bien a acuarios plantados con vegetación abundante y corriente suave. Es importante distinguirlo de otras especies comercializadas incorrectamente con el mismo nombre. Su tamaño reducido, coloración y comportamiento lo convierten en una excelente opción para acuarios comunitarios tropicales tranquilos.

Gurami miel

Datos principales

Temperatura

24.0–28.0 °C

pH

6.0–7.5

GH

2.0–12.0

Acuario mínimo

60 L

Tamaño

4.00–5.50 cm

Dificultad

principiante

Temperamento

Pacífico; ligeramente territorial durante la repro

Alimentación

Omnívoro

Esperanza de vida

4–6 años

Zona de nado

Media y superior

Comportamiento social

Tranquilo; solitario, en pareja compatible o grupo pequeño con espacio suficiente

Grupo recomendado

1+ ejemplares

Cuidados del Gurami miel

Origen y hábitat

Origen: Asia meridional, principalmente India y Bangladés, en la cuenca de los ríos Ganges y Brahmaputra

El gurami miel (Trichogaster chuna) es un pequeño pez de agua dulce originario de Asia meridional, especialmente de regiones de India y Bangladés asociadas a las cuencas de los ríos Ganges y Brahmaputra. Habita ambientes de agua tranquila o corriente lenta, como pequeños arroyos, canales, estanques, zonas inundadas y áreas con abundante vegetación acuática. En estos ambientes suele encontrar refugio entre plantas sumergidas, raíces y vegetación flotante. La presencia de plantas proporciona protección frente a los depredadores y zonas donde buscar alimento. Los guramis miel poseen un órgano laberinto que les permite respirar aire atmosférico. Esta adaptación les permite aprovechar ambientes donde la concentración de oxígeno disuelto puede variar. Sin embargo, no significa que puedan mantenerse en agua contaminada o sin una filtración adecuada. En la naturaleza consumen pequeños insectos, larvas, crustáceos y otros organismos presentes entre la vegetación y cerca de la superficie. Durante la reproducción, los machos construyen nidos de burbujas entre plantas flotantes o zonas protegidas de la superficie. En el acuario se recomienda recrear un ambiente tranquilo, con abundantes plantas naturales y zonas sombreadas. Las plantas flotantes pueden proporcionar refugio y reducir la intensidad de la iluminación. Es importante conservar espacios abiertos para que los peces puedan desplazarse y acceder fácilmente a la superficie. La corriente debe ser suave, especialmente en las zonas donde descansan. Un acuario estable, bien plantado y con compañeros pacíficos permite observar su comportamiento natural.

Comportamiento

El gurami miel es una especie generalmente pacífica y de comportamiento tranquilo. En el acuario suele ocupar las zonas media y superior, desplazándose lentamente entre las plantas y los espacios abiertos. Es habitual observarlo cerca de la superficie, donde puede tomar aire atmosférico mediante su órgano laberinto. Los guramis miel no son peces de cardumen y no necesitan mantenerse en grupos numerosos. Pueden mantenerse individualmente o en una pareja compatible. En acuarios grandes también es posible mantener varios ejemplares, siempre que existan suficientes refugios y barreras visuales. Los machos pueden mostrar territorialidad frente a otros machos, especialmente durante la reproducción. Las interacciones territoriales pueden incluir exhibiciones, persecuciones y defensa de determinadas zonas. En acuarios demasiado pequeños estas conductas pueden provocar estrés. Las hembras suelen mostrar una coloración más discreta y un comportamiento relativamente tranquilo fuera del periodo reproductivo. El gurami miel puede convivir con pequeños tetras, rasboras, corydoras y otros peces comunitarios pacíficos que compartan sus necesidades de temperatura y parámetros del agua. Es importante evitar especies agresivas, excesivamente activas o conocidas por morder aletas. Sus largos filamentos pélvicos pueden resultar vulnerables frente a compañeros agresivos. La presencia de vegetación abundante y zonas sombreadas favorece un comportamiento natural. Los guramis miel pueden utilizar sus filamentos sensoriales para explorar plantas, decoración y otros elementos del entorno. Este comportamiento suele ser normal y no debe confundirse automáticamente con agresividad. Durante la reproducción, el macho puede construir un nido de burbujas cerca de la superficie y defender el territorio. Un acuario tranquilo y bien plantado permite observar su comportamiento social y reproductivo en buenas condiciones.

Cuidados

Para mantener un gurami miel en buenas condiciones se recomienda un acuario de al menos 60 litros, preferiblemente con abundante vegetación y zonas tranquilas. Este volumen puede resultar adecuado para un ejemplar individual o una pareja compatible. Para mantener varios ejemplares se recomienda un acuario más espacioso, con suficientes refugios y barreras visuales. El acuario debe estar completamente ciclado antes de introducir los peces. La filtración biológica debe mantener el amoniaco y los nitritos en niveles indetectables. Los guramis miel prefieren una corriente suave, especialmente cerca de la superficie. Una corriente excesivamente intensa puede dificultar su descanso y alterar su comportamiento natural. La decoración debe incluir plantas naturales, troncos, raíces y zonas sombreadas. Las plantas flotantes son especialmente útiles porque proporcionan refugio y reducen la intensidad de la iluminación. Es importante conservar espacios abiertos para que los peces puedan nadar y acceder fácilmente a la superficie. El acuario debe contar con una tapa adecuada que ayude a mantener una capa de aire cálido y húmedo sobre el agua. Los guramis miel respiran aire atmosférico mediante su órgano laberinto, por lo que no debe bloquearse el acceso a la superficie. La temperatura habitual de mantenimiento se sitúa entre 24 y 28 °C. Se recomiendan cambios parciales de agua semanales, generalmente del 20 al 30 %, ajustando la frecuencia según la población y los resultados de los tests. Es importante evitar cambios bruscos de temperatura, pH y dureza. Los guramis miel pueden mostrarse tímidos durante los primeros días después de su introducción. Un entorno tranquilo, abundante vegetación y compañeros pacíficos favorecen su adaptación. No es recomendable mantenerlos con peces agresivos, mordedores de aletas o excesivamente activos. Una buena calidad del agua, alimentación equilibrada y un ambiente estable son fundamentales para mantener esta especie saludable.

Alimentación

El gurami miel es omnívoro y consume principalmente pequeños organismos presentes entre la vegetación y cerca de la superficie. En su entorno natural se alimenta de pequeños insectos, larvas, crustáceos y otros invertebrados de tamaño reducido. En cautividad puede mantenerse con una alimentación basada en microgránulos o escamas de calidad formulados para peces tropicales omnívoros. Es recomendable complementar su dieta con artemia, daphnia, larvas de mosquito y otros alimentos congelados o vivos procedentes de fuentes seguras. Los alimentos deben tener un tamaño adecuado para su pequeña boca. Los guramis miel suelen alimentarse principalmente en las zonas media y superior del acuario. Debido a su comportamiento relativamente tranquilo, pueden tener dificultades para competir con peces excesivamente rápidos. Por este motivo, es importante comprobar que todos los ejemplares reciben suficiente alimento. Los adultos pueden recibir una o dos pequeñas raciones al día. La cantidad debe ajustarse para evitar la acumulación de restos orgánicos. Una dieta variada contribuye al crecimiento, la condición física y la coloración de los ejemplares. Los machos maduros pueden desarrollar una coloración amarilla o anaranjada más intensa, especialmente durante el periodo reproductivo. Sin embargo, la coloración depende también de la genética, alimentación y condiciones ambientales. Durante la preparación de reproductores puede resultar beneficioso aumentar la variedad y calidad nutricional de la dieta. Los alevines recién nacidos necesitan alimentos microscópicos durante sus primeras etapas. Posteriormente pueden comenzar a consumir nauplios de artemia recién eclosionados cuando su tamaño lo permita. Es importante evitar la sobrealimentación porque los restos de comida pueden deteriorar la calidad del agua. Una alimentación equilibrada y un mantenimiento regular ayudan a conservar ejemplares saludables durante varios años.

Parámetros del agua

El gurami miel procede de ambientes tropicales de agua dulce que pueden presentar condiciones variables, aunque suele desenvolverse bien en aguas blandas o moderadamente mineralizadas. Los valores orientativos para su mantenimiento son: - Temperatura: 24–28 °C. - pH: 6,0–7,5. - Dureza general (GH): 2–12 °dGH. - Amoniaco (NH3/NH4+): indetectable. - Nitritos (NO2): 0 mg/L. - Nitratos (NO3): preferiblemente inferiores a 20 mg/L. Para el mantenimiento habitual suele ser recomendable una temperatura aproximada de 25–27 °C. Los ejemplares criados en cautividad pueden adaptarse a condiciones algo diferentes, siempre que los parámetros permanezcan estables. La estabilidad del pH y la dureza es más importante que modificar continuamente el agua para alcanzar un valor exacto. El acuario debe contar con una filtración biológica eficiente y una buena oxigenación. La corriente debe ser suave, especialmente cerca de la superficie. Los guramis miel poseen un órgano laberinto que les permite respirar aire atmosférico. Sin embargo, esta capacidad no sustituye la necesidad de mantener una excelente calidad del agua. Es importante conservar acceso libre a la superficie y evitar corrientes de aire frío sobre el acuario. Los cambios de agua deben realizarse con agua acondicionada y de parámetros similares a los del acuario. Se recomienda comprobar periódicamente la temperatura, el pH, los nitritos y los nitratos. No es necesario añadir sal de manera rutinaria. Los cambios bruscos de temperatura o mineralización pueden provocar estrés. Aunque es una especie relativamente adaptable, no debe introducirse en acuarios sin ciclar. Una buena calidad del agua, alimentación equilibrada y mantenimiento regular son fundamentales para conservar ejemplares saludables.

Reproducción

La reproducción del gurami miel en cautividad es posible y resulta especialmente interesante por la construcción de nidos de burbujas. Es una especie ovípara que presenta fecundación externa y cuidados parentales temporales por parte del macho. Los machos maduros suelen mostrar una coloración amarilla o anaranjada intensa. Durante el periodo reproductivo pueden desarrollar una tonalidad oscura en la garganta y la parte inferior del cuerpo. Las hembras suelen presentar una coloración más discreta y un abdomen más voluminoso cuando desarrollan huevos. Para favorecer la reproducción se recomienda utilizar un acuario específico con agua limpia, temperatura estable y una corriente superficial muy suave. La presencia de plantas flotantes puede ayudar a proporcionar soporte y protección al nido. Los reproductores deben recibir una alimentación variada y nutritiva durante el periodo de preparación. El macho suele construir un nido de burbujas cerca de la superficie. Durante el cortejo puede mostrar una coloración más intensa y realizar exhibiciones frente a la hembra. Cuando la hembra acepta el cortejo, ambos peces realizan un abrazo reproductivo durante el cual se liberan los huevos y el esperma. Los huevos suelen ascender hacia el nido de burbujas. El macho recoge los huevos que quedan fuera del nido y los coloca nuevamente entre las burbujas. Después de la puesta, el macho puede mostrar territorialidad y perseguir a la hembra. Por este motivo, puede ser necesario retirarla del acuario de reproducción. La eclosión suele producirse aproximadamente entre 24 y 48 horas después, dependiendo de la temperatura. El macho continúa protegiendo el nido durante las primeras etapas. Cuando los alevines comienzan a nadar libremente, normalmente se recomienda retirar al macho. Las crías son muy pequeñas y necesitan alimentos microscópicos, como infusorios, durante sus primeros días de alimentación. Posteriormente pueden comenzar a consumir nauplios de artemia recién eclosionados cuando su tamaño lo permita. Es importante mantener una excelente calidad del agua y una capa de aire cálido y húmedo sobre la superficie durante el desarrollo del órgano laberinto. La reproducción se considera de dificultad media, principalmente por la necesidad de controlar las condiciones superficiales y alimentar correctamente a los alevines.