Ficha de especie

Guppy

Poecilia reticulata

El guppy (Poecilia reticulata) es uno de los peces ornamentales de agua dulce más populares del mundo. Su extraordinaria variedad de colores, facilidad de mantenimiento y reproducción lo convierten en una especie especialmente apreciada por los aficionados que comienzan en la acuariofilia. Pertenece a la familia Poeciliidae y se caracteriza por un marcado dimorfismo sexual. Los machos son generalmente más pequeños y presentan colores intensos, dibujos variados y aletas caudales muy desarrolladas. Las hembras alcanzan mayor tamaño, muestran una coloración más discreta y tienen el abdomen más voluminoso. Mediante la cría selectiva se han desarrollado numerosas variedades ornamentales, como los guppys cobra, mosaico, tuxedo, dumbo y delta. Estas variedades pueden presentar diferencias importantes en la forma de las aletas y los patrones de coloración. Es un pez activo, pacífico y sociable que suele ocupar las zonas media y superior del acuario. Aunque tiene fama de resistente, necesita agua de buena calidad, parámetros estables y una alimentación equilibrada. Una de sus características más conocidas es su elevada capacidad reproductiva. En condiciones adecuadas, las hembras pueden producir varias camadas al año, por lo que es importante planificar la población del acuario para evitar la sobrepoblación.

Guppy

Datos principales

Temperatura

24.0–28.0 °C

pH

7.0–8.0

GH

10.0–25.0

Acuario mínimo

60 L

Tamaño

3.00–6.00 cm

Dificultad

principiante

Temperamento

Pacifico

Alimentación

Omnívoro

Esperanza de vida

2–3 años

Zona de nado

Media y superior

Comportamiento social

Social; mantener en grupos

Grupo recomendado

6+ ejemplares

Cuidados del Guppy

Origen y hábitat

Origen: Norte de Sudamérica y Caribe

El guppy es originario del norte de Sudamérica y de varias islas del Caribe, especialmente de regiones de Venezuela, Guyana, Trinidad y Tobago. Actualmente también se encuentra introducido en numerosos países del mundo. En su entorno natural habita arroyos, pequeños ríos, canales, lagunas y zonas de corriente lenta. Es frecuente encontrarlo en aguas poco profundas, con abundante vegetación acuática y temperaturas cálidas. Aunque puede adaptarse a distintas condiciones ambientales, generalmente prospera en aguas de mineralización moderada o elevada, con pH neutro o ligeramente alcalino. La vegetación le proporciona refugio frente a los depredadores y favorece la supervivencia de los alevines.

Comportamiento

El guppy es un pez generalmente pacífico, activo y sociable. Pasa gran parte del día explorando el acuario, buscando alimento e interactuando con otros ejemplares. Los machos suelen mostrar comportamientos de cortejo frecuentes y pueden perseguir insistentemente a las hembras. Por este motivo, cuando se mantienen ambos sexos, es recomendable disponer de varias hembras por macho y abundantes refugios vegetales. Aunque no forma cardúmenes compactos como los tetras, se beneficia de vivir acompañado por otros guppys. Un grupo de seis o más ejemplares constituye una buena referencia inicial, siempre que el acuario tenga capacidad suficiente. Es compatible con muchas especies pacíficas que compartan sus preferencias por aguas neutras o alcalinas y de dureza moderada o elevada. Entre sus posibles compañeros se encuentran los platys y determinados mollys, teniendo en cuenta el tamaño y las necesidades de cada especie. Debe evitarse su convivencia con peces agresivos, depredadores o especies conocidas por mordisquear aletas. Las variedades de guppy con colas grandes son especialmente vulnerables a este comportamiento. La compatibilidad no depende únicamente del temperamento: también es necesario comprobar que las especies compartan requisitos similares de temperatura, pH, dureza y espacio disponible.

Cuidados

Para mantener guppys en buenas condiciones se recomienda un acuario de al menos 60 litros para un grupo pequeño, con suficiente espacio horizontal para nadar y zonas de vegetación donde puedan refugiarse. El acuario debe estar completamente ciclado antes de introducir los peces. Es fundamental contar con un filtro biológico adecuado que mantenga el amoniaco y los nitritos en niveles indetectables. La decoración puede incluir plantas naturales como Vallisneria, helecho de Java, musgo de Java y plantas flotantes. Estas últimas resultan especialmente útiles para proporcionar refugio a los alevines. Los guppys prefieren una corriente moderada y una buena oxigenación. Las variedades con aletas especialmente largas pueden tener dificultades para nadar cuando el flujo del filtro es demasiado intenso. Se recomienda realizar cambios parciales de agua semanales, generalmente del 20 al 30 %, ajustando la frecuencia a la población, alimentación y resultados de los tests. En grupos mixtos conviene mantener aproximadamente tres hembras por cada macho para distribuir la presión reproductiva. Otra alternativa es mantener exclusivamente machos, siempre que se vigilen posibles persecuciones. Los guppys pueden saltar, por lo que resulta recomendable disponer de una tapa o protección adecuada. Evita introducir ejemplares nuevos sin un periodo de observación o cuarentena, especialmente cuando proceden de instalaciones con muchos peces. Las variedades comerciales criadas intensivamente pueden ser sensibles a los cambios bruscos de agua y a determinadas enfermedades.

Alimentación

El guppy es un pez omnívoro que consume pequeños invertebrados, larvas, algas y otros materiales orgánicos en su entorno natural. En el acuario debe recibir una alimentación variada basada en escamas o microgránulos de calidad, formulados para peces tropicales pequeños. Es recomendable complementar su dieta con alimentos de origen animal como artemia, daphnia y larvas de mosquito procedentes de fuentes seguras. También puede recibir alimentos con espirulina y otros ingredientes vegetales. Los ejemplares adultos pueden alimentarse una o dos veces al día en cantidades pequeñas, procurando que consuman la ración en poco tiempo. La sobrealimentación debe evitarse porque favorece la acumulación de residuos y el deterioro de la calidad del agua. Los alevines necesitan alimentos de tamaño reducido y varias tomas pequeñas al día durante sus primeras etapas de crecimiento. Los nauplios de artemia recién eclosionados, los microalimentos específicos y los alimentos pulverizados de buena calidad son opciones adecuadas. Una dieta equilibrada favorece el crecimiento, la reproducción, la coloración y el mantenimiento de las defensas naturales del pez.

Parámetros del agua

El guppy se desarrolla especialmente bien en aguas de dureza moderada a elevada y pH neutro o ligeramente alcalino. Los parámetros recomendados para su mantenimiento son: - Temperatura: 24–28 °C. - pH: 7,0–8,0. - Dureza general (GH): 10–25 °dGH. - Amoniaco (NH3/NH4+): indetectable. - Nitritos (NO2): 0 mg/L. - Nitratos (NO3): preferiblemente inferiores a 20 mg/L. Estos intervalos son orientativos y pueden variar ligeramente según la procedencia y adaptación de los ejemplares. La estabilidad es fundamental. Los cambios repentinos de temperatura, pH o dureza pueden provocar estrés y aumentar la susceptibilidad a enfermedades. El agua nueva utilizada en los cambios debe acondicionarse correctamente para eliminar el cloro o las cloraminas cuando corresponda, y tener una temperatura similar a la del acuario. No se recomienda modificar continuamente el pH mediante productos químicos. Es preferible conocer los parámetros del agua disponible y seleccionar especies compatibles con ellos. Los guppys no necesitan añadir sal de forma rutinaria a un acuario de agua dulce correctamente mantenido.

Reproducción

El guppy es una especie de fecundación interna y reproducción ovovivípara, aunque también se describe habitualmente como vivípara en acuariofilia. Las crías completan su desarrollo dentro de la hembra y nacen capaces de nadar y alimentarse. Los machos poseen un gonopodio, una modificación de la aleta anal utilizada durante la fecundación. La gestación suele durar aproximadamente entre 21 y 30 días, aunque puede variar dependiendo de la temperatura, edad y condiciones de la hembra. Una hembra adulta puede producir entre 20 y 50 alevines por camada, con variaciones importantes. Las hembras grandes y maduras pueden superar esas cantidades. Una característica destacable es que las hembras pueden almacenar esperma y producir varias camadas después de una sola fecundación. Antes del parto, la hembra suele presentar un abdomen más voluminoso y una mancha de gestación visible cerca de la aleta anal, aunque estos signos no permiten predecir con exactitud el momento del nacimiento. Los adultos pueden depredar a sus propias crías. Para aumentar la supervivencia de los alevines es recomendable disponer de musgo de Java, plantas flotantes y vegetación densa. No es aconsejable mantener a las hembras durante periodos prolongados en parideras pequeñas, ya que el confinamiento puede provocar estrés. Los alevines pueden alimentarse con nauplios de artemia recién eclosionados, microalimentos y preparados específicos para crías. Debido a su elevada capacidad reproductiva, es importante evitar la sobrepoblación y planificar con antelación el destino de los nuevos ejemplares.